Un Matrimonio de tres!!

7 agosto, 2018 0 Por administrador
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Seguramente el mal pensado puede interpretar en su libre albedrío mal el título de esta publicación, pero lo cierto es que el Matrimonio perfecto es de tres, Dios, mujer y hombre.

Cuando este punto se conjuga en el Matrimonio, se logra un vínculo perfecto ya que Dios no solo bendice esa unión el día de la boda, sino cada día de este matrimonio.

Jesús nos dice en el Evangelio “sean uno, como el Padre y Yo somos uno” Juan 17:21-23, estas palabras de Jesús nos demuestran que hay una unidad de El con el Padre y también de El con nosotros, pero además nos invita también a ser nosotros uno con El.

El Sacerdote dice en el rito matrimonial “ya no serán dos, sino una sola carne” Marcos 10:8-10, entonces es lógico pensar que es el amor quien puede lograr tal efecto.

Cuando se vive el amor, no hay intereses personales, sino intereses comunes, pero aún si estos intereses comunes se logran y no se tiene a Dios como centro del Matrimonio, esta unión matrimonial sin Dios no se completa.

El mundo actual intenta decirnos que matrimonio es la unión de dos personas, lógica muy equivocada ya que Dios dio este valor solo a la unión entre hombre y mujer, no es un concepto antiguo, la Palabra de Dios no muda jamás aunque el hombre en su intento de modernizarse quiera poner a Dios en el lugar que le convenga.

Muchas situaciones que viven las parejas de hoy, es porque no tienen a Dios en el lugar que corresponde, centro del matrimonio, Dios no juega un papel relevante en la pareja, por el contrario se le deposita en una equina del matrimonio, lugar poco visible y relegado, y solo se lo trae  al centro cuando hay alguna conveniencia o interés, suscitada por alguna necesidad o pleito.

Muchas parejas de hoy no viven en matrimonio, sino en unión libre, esta situación por falta de compromiso de alguno de los dos, o de los dos, dejan a Dios fuera de esta unión y pierden todas las bendiciones que Dios tendría para ellos.

Por poner un ejemplo, es como si a un niño le regalas una paleta y le quitas el caramelo y solo dejas que chupe el palo de la misma, no lo hará, lógicamente porque no es lo que esperaba, tendrá una gran desilusión, así viven las parejas en unión libre, de desilusión en desilusión porque no pueden vivir la plenitud de esa unión.

Muchos se preguntaran entonces, ¿Cuando te casas por la Iglesia todos los problemas terminan?, la respuesta es no, pero al estar Dios en medio, al habernos casado total y libremente, al haberse entregado al otro en cuerpo y alma, con amor verdadero, todos los problemas, aún los mas difíciles tienen pronta solución, porque todo lo que se hace en verdadero amor, pronto se soluciona.

¿Quien desea estar enemistado largamente con el ser que verdaderamente ama?, en verdad nadie, porque si esa persona que elegiste como compañero/a para toda la vida, es tu gran amor, siempre harás todo lo posible para no estar lejos de el/ella mucho tiempo.

Recuerda la etapa de tu noviazgo, no veías la hora de salir de trabajar para ir a verle, o dejabas las fiestas con tus amigos para pasar mas tiempo con la persona amada, incluso no importaba si lloviera o granizara, con todas las inclemencias del tiempo en contra, tu corazón latía por estar allí.

Ahí podemos ver el amor jugando en nosotros, ¿que situación cambió, para que ese noviazgo no haya continuado en tu matrimonio?.

El amor es un acto sublime, Jesús amó tanto al mundo que dio la vida por cada uno de nosotros, “Me amó y se entregó a sí mismo por mí” Gal 2,20, un acto de amor que se completó con sufrimiento, pero que pudo llegar a su culmen, solo por la fuerza que da el amor.

Así mismo, Jesús nos instruye cuando vive en la pareja, para que en cada situación que se presente, donde el dolor o el sacrificio están, el amor fluya para que el dolor pase pronto, solo El puede indicarnos el camino correcto en cada paso que damos, es por ello que Dios tiene que ser centro de nuestro matrimonio.

Tu puedes elegir vivir como desees, con El o sin El, pero no puedes acomodar a Dios a tu antojo, El tiene solo una forma y esta no variará por tu falta de compromiso.

Muchas veces me ha tocado hablar con parejas que sin tener ningún inconveniente, podrían contraer matrimonio civil y religioso, y sin embargo no lo hacen, y entonces me pregunto ¿dicen amarse y no se juegan por el otro?, siempre me decían cuando era niño que cuando amas te la juegas el todo por el todo, si no lo haces, es porque la comodidad mata el amor, por consiguiente no digas que amas a alguien si no te atreves a jugártela.

En cada matrimonio, Dios debe ser el centro del mismo, esta es otra de las claves fundamentales del matrimonio, un hogar sin Dios es presa fácil del demonio, un hogar sin Dios, genera espacios para el pleito y la discusión continua, para las enfermedades, para el fracaso económico, pero genera también el peor de los fracasos, la carencia de amor.

Ojalá que medites estas palabras si es que Dios te ha traído hasta aquí a leerlas y tomes conciencia de que es hora de jugártela por aquel que dices amar.

TAREA:

1 Entre ambos cónyuges elegir un lugar, el mas especial de la casa y poner un altar aunque sea pequeño donde se coloquen una imagen de Jesús y Maria bendecidas.

2 Diariamente ante ese altar rezar la oración por el Matrimonio que puedes encontrar una de ejemplo aquí.

Que Dios Creador de toda vida bendiga y llene de paz tu hogar!!
Hector Javier Ils